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Oraciones diarias

🌅 Oración de la mañana

Título: Antes de que empiece el día

Buenos días, Padre.

Antes de mirar el teléfono, antes de que empiecen las tareas, las prisas, las conversaciones pendientes — quiero mirarte a ti primero.

Gracias por este nuevo día. Gracias porque no lo merezco, y aun así me lo regalas.

Hoy no sé exactamente qué me vas a pedir, ni qué situaciones voy a enfrentar. Pero sí sé que tú ya estás ahí, en cada hora que todavía no he vivido.

Te entrego mis planes, y también mis miedos de que algo salga mal. Te entrego mi impaciencia, mi cansancio si es que ya vengo cansada de ayer, y mis ganas de controlarlo todo.

Ayúdame hoy a caminar despacio contigo. A no olvidarte en medio del ruido. A ver tu mano incluso en lo pequeño: en una conversación, en un silencio, en una pausa para respirar.

No te pido un día perfecto. Te pido tu presencia en el día real que voy a vivir.

«Cada mañana se renuevan sus bondades; grande es tu fidelidad.» (Lamentaciones 3:23)

Amén.

🌙 Oración del atardecer

Título: Al cerrar el día

Señor, aquí termina otro día.

No sé si lo hice bien. Probablemente hubo momentos en que te olvidé, en que reaccioné mal, en que me quejé más de lo que agradecí. Y también hubo, estoy segura, momentos en que estuviste ahí sosteniéndome sin que yo lo notara.

Gracias por lo bueno de hoy, aunque haya sido poco. Gracias por lo difícil también, si de alguna forma me acercó más a ti.

Suelto en tus manos lo que no pude resolver. Suelto la lista de pendientes, las palabras que no dije bien, las preocupaciones que quiero llevarme a dormir pero que hoy decido dejarte a ti.

Perdóname por lo que hice mal. Gracias por lo que hiciste bien en mí, a pesar de mí.

Esta noche quiero descansar no porque todo esté resuelto, sino porque confío en que tú sigues despierto cuidando lo que yo no puedo cuidar mientras duermo.

«En paz me acostaré y así también dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.» (Salmos 4:8)

Buenas noches, Padre. Gracias por hoy.

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Escrituras

Reflexiones de Fe: Versículos que Sostienen

Hay días en que abro la Biblia buscando respuestas y otros en que la abro sin buscar nada en concreto, solo por costumbre, por necesidad, por no saber a dónde más ir. Y curiosamente, en ambos casos, algo siempre encuentro.

Esta categoría nace de eso: de mi relación —a veces constante, a veces intermitente— con las Escrituras. No pretendo ser teóloga ni tener respuestas académicas a cada pasaje. Lo que quiero compartir aquí es más sencillo: versículos que me han sostenido, pasajes que me han cuestionado, palabras de Jesús que releo una y otra vez porque cada vez me dicen algo distinto según el momento que estoy viviendo.

A veces será un versículo corto con un pensamiento breve. Otras veces será una historia bíblica completa y lo que despierta en mí. No habrá un orden fijo ni un plan de lectura estricto — porque así es también como yo vivo mi fe: por temporadas, por necesidad, por lo que Dios va poniendo delante en cada momento.

Si te gusta la Palabra tanto como a mí, o si apenas te estás acercando a ella y no sabes por dónde empezar, este será un buen lugar para hacerlo juntas, juntos. Sin prisa. Sin la presión de «leerla toda» o «entenderlo todo» de una vez.

«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia.» (2 Timoteo 3:16)

Empecemos aquí. El resto lo iremos escribiendo juntos, un pasaje a la vez.

Elderly woman reading a large ancient book in a library with stone walls

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Reflexiones

Empezar sin tenerlo todo resuelto

Llevo tiempo dándole vueltas a este blog antes de escribir la primera palabra. Quería que todo estuviera perfecto: el texto ideal, el momento ideal, la fe «suficientemente fuerte» como para hablar de ella públicamente.
Y ahí está, otra vez, la trampa de siempre: pensar que hay que estar completo para empezar.
La verdad es que no escribo esto desde la certeza. Escribo desde la fe que se sostiene algunos días con fuerza y otros a duras penas. Desde las preguntas que no tienen respuesta clara todavía. Desde la oración que a veces es profunda y otras veces es solo un «aquí estoy, Dios, ayúdame.»
Y creo que eso es, precisamente, lo que quiero que sea Feimperfecta: un lugar honesto. No una vitrina de fe perfecta, sino un c…
[2:04, 9/8/2026] Juan Ramón: Título: Empezar sin tenerlo todo resuelto
Llevo tiempo dándole vueltas a este blog antes de escribir la primera palabra. Quería que todo estuviera perfecto: el texto ideal, el momento ideal, la fe «suficientemente fuerte» como para hablar de ella públicamente.
Y ahí está, otra vez, la trampa de siempre: pensar que hay que estar completo para empezar.
La verdad es que no escribo esto desde la certeza. Escribo desde la fe que se sostiene algunos días con fuerza y otros a duras penas. Desde las preguntas que no tienen respuesta clara todavía. Desde la oración que a veces es profunda y otras veces es solo un «aquí estoy, Dios, ayúdame.»
Y creo que eso es, precisamente, lo que quiero que sea Feimperfecta: un lugar honesto. No una vitrina de fe perfecta, sino un cuaderno abierto de alguien que camina, tropieza, se levanta, y sigue buscando a Dios en medio de todo eso.
Jesús no llamó a los que ya lo tenían todo resuelto. Llamó a pescadores, a dudosos, a los que negaban, a los que huían. Llamó a gente imperfecta, y los usó igual.
Si estás leyendo esto y sientes que tu fe también es más pregunta que certeza, más intento que logro — bienvenida, bienvenido. No estás sola ni solo en eso.
Aquí vamos a reflexionar juntos sobre lo que significa creer en medio de una vida real, con sus días buenos y sus días difíciles. Sin pretender tener todas las respuestas, pero con la certeza de que vale la pena buscarlas juntos.
Gracias por estar aquí desde el principio.